El
viernes 21 de noviembre del 2014 acudimos Leyre, Beatriz, Noelia y yo al
auditorio nacional de música para ver un ciclo sinfónico de orquesta y coro.
Fuimos unas de las primeras
personas que entramos dentro de la sala sinfónica, porque esta vez teníamos los
asientos detrás de la orquesta, y quisimos entrar antes para poder ver bien si
la colocación de los instrumentos coincide con la que hemos dado en clase.
Como se puede observar en las
fotos todos los instrumentos de la misma familia están colocados juntos.
Primero están los de cuerda, luego los de viento y por último los de percusión,
siguiente además el orden de más agudos
a la izquierda a más graves a la derecha. Además cuando salieron en la
primera parte de la obra las voces del rey Waldemar y su amada Tove pudimos
comprobar que la voz de la mujer se situó en los agudos y la voz del hombre se situó
en los graves, corroborando que incluso las voces se sitúan perfectamente.
A las 19:30 las puertas fueron
cerradas, siendo cierto que la puntualidad se la toman muy enserio, y la obra empezó
unos minutos después.
Respecto a los atriles sí que
vimos que había uno para cada dos músicos, menos para el director y las voces,
que ellos tenían uno para para uno.
Como entramos pronto pudimos ver
como el oboe se levantó y se colocó cerca
del sitio del director y dio la nota “LA” para servir de referencia a sus
compañeros, los demás seguidamente afinaron sus instrumentos a la vez que ella
daba la nota. En el caso de que los instrumentos no se afinasen bien seria
culpa del concertino.
El concertino es el primer violín y es el representante de toda la orquesta, el director le saludo al entrar, y cuando terminaron tanto el director como las voces principales le estrecharon la mano.
El concertino es el primer violín y es el representante de toda la orquesta, el director le saludo al entrar, y cuando terminaron tanto el director como las voces principales le estrecharon la mano.
Aquí abajo os dejo la
programación para que la echéis un ojo:
Opinión personal:
A las únicas “orquestas” que había
acudido son a las que nos llevaba el colegio del programa el conciertazo, me
acuerdo que me lo pasaba muy bien y me gustaba mucho ir a esas excursiones. Sin
embargo como no tenía los mínimos conocimientos que tengo ahora sobre las orquestas,
no sé si en ese programa colocaban bien los instrumentos, si había oboe o
concertino, ya que de pequeña no me fijaba en esas cosas. Pero esta vez al
tener ya unos conocimientos previos antes de ir, sí que me he estado fijado y
me ha llamado la atención saber cosas de algo que desconocía por completo. Ver toda
la teoría que dimos aquel día en clase llevaba a la práctica, reconocer las
cosas que pasaban y porque pasaban.
El ciclo sinfónico me gustó
mucho, se sentía muchas emociones que te ponía la piel de gallina. Además el
haber podido ver una orquesta acompañada de voces tan maravillosas es una experiencia
muy bonita, ya que las voces te hacen vivir mucho más aquellas sinfonías. Desde
mi punto de vista no podíamos a ver escogido un día mejor para ir.
Además debo añadir que en la
tercera parte aparecen novedades de Schoenberg (no era él obviamente porque falleció
ya tiempo atrás), y pudimos observar que no es canto lo que oímos, sino
recitado sometido a métrica. Este gran autor lo dimos en música con el otro
maestro, que nos hizo escuchar una de sus obras más famosas Pierrot Lunaire. Por
ello también fue una gran experiencia, ya que lo pudimos escuchar en directo.
CURIOSIDAD:
Este enlace nos lleva a un trozo
del programa el conciertazo, que por curiosidad he querido ver como estaban situados
los instrumentos en aquel programa ya que hable de él. Y he podido comprobar
que el orden es el adecuado a una orquesta, primero cuerda, luego viento y después
percusión, colocados de agudos a graves.












